Esta iglesia bizantina que como otras sería más tarde una pequeña mezquita, es una gran joya escondida entre las callejuelas del barrio de Balat en Estambul (parte del distrito de Fatih que da al Cuerno de Oro en el que se asentaron los judíos provenientes de la Península Ibérica, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). En griego "chora" significa más o menos "fuera de la ciudad" y es que en el siglo IV se encontraba un convento donde hoy está la iglesia fuera de las murallas de Constantinopla. Actualmente se encuentra muy cerca de las murallas (de la puerta Edirnekapı que da a Tracia) pero dentro de ellas, puesto que se conservan las realizadas por Teodosio II (408-450). Un terremoto causó en 558 grande daños y fue el gran emperador Justiniano (527-565), quien erigió una iglesia.

Sin embargo, en la época iconoclasta fueron destruidas partes de la iglesia y el edificio que actualmente se conserva con una cúpula sobre cuatro pilares fue construido por orden de Maria Dukanio, la suegra de Akexius Komnenos (1081-1118). Por supuesto, tiene modificaciones arquitectónicas. Cuando en 1204, la iglesia quedó en poder de monjes ortodoxos, el tesorero de Andronikus II (1282-1328), Theodoros Methochides, hizo renovar la iglesia dándole toda la riqueza que todavía hoy se puede apreciar en ella. Añadió al edificio un exonarthex y una capilla (Parekklesion). Hizo decorar los interiores de estos edificios con mosaicos y frescos que datan entre 1305-1320. Tras gastarse su fortuna en ella, fue exiliado cuando subió al trono Andronikus III (1328-1341), quien confiscó los bienes de Methochides. Al volver de su exilio, pasó el resto de sus días como monje del convento y como premio o agradecimiento a su dedicación, su cadáver está enterrado bajo la puerta de la iglesia que se abre al exonarthex.
Como ya he adelantado la iglesia se convertiría en mezquita bajo el reinado del sultán Beyacit II (1481-1512). Actualmente es un museo.

La sala lateral en el sur de la iglesia sirve de capilla sepulcral (Parekklesion). Las paredes se adornaron con frescos. La capilla sepulcral tiene una extensión de 16 m y una anchura de 5 m. La sala con cúpula forma el sepulcro, en cuyos nichos se encontraron sarcófagos de importantes personalidades bizantinas. En el ábside se encuentra la Resurrección (Anastasis) de la foto. La figura central es Cristo que venciendo a la muerte, saca de sus tumbas a Adán y Eva. Bajo los pies de Cristo está Hades con los pies atados. A la izquierda están los apóstoles y a la derecha varios santos.

En la foto superior vemos un mosaico de la parte derecha del narthex que representa a Jesús y a la Virgen María, pero falta San Juan Bautista. La Virgen María está a la izquierda y tiene sus manos extendidas en petición hacia Jesús. A sus pies está arrodillado un príncipe. La inscripción le identifica como Isaakios Komnenos, el hijo del emperador Alexios Komnenos. A la derecha se encuentra la ilustración de una monja, la reina de los mongoles Melania.

Foto de la cúpula meridional del nártex interior. Una figura de Cristo como Pantokrator. En su mano izquierda tiene la Biblia y con su mano derecha bendice a los fieles. Alrededor de esta figura central se sitúan los apóstoles.
Fotógrafa: Samimi
Etiquetas: arquitectura, arte, historia, lugar
Lo que la guerra hizo.
Algunas imágenes de Würzburg antes y después del bombardeo de 1945 por parte de los aliados y su posterior recontrucción. La ciudad quedó un 90% destruida. De 109.000 habitantes en 1944, tras el gran bombardeo del 16.03.1945 quedaban menos de 6000 personas. Casi 5000 ya habían fallecido en ese o en previos ataque aéreos. La posterior ocupación de la ciudad por parte de los americanos también trajo más muertes. El 29 de diciembre de 1945 la población logró ascender a los 53.000 habitantes que tuvieron que soportar la primera helada del invierno, los -10ºC, en unas casas destruidas. Como Würzburg hay muchas ciudades tanto en Alemania como fuera de ella, es el caso de Varsovia destruida en 1939 por los nazis.

La bonita ciudad de Würzburg que en 1933 ya recibía 98.536 turistas (4515 extranjeros) recuperó con la reconstrucción parte de su antiguo esplendor. Pero la cuestión es ¿cómo se siente un ciudadano cuando las calles y casas en las que ha crecido desaparecen bajo los escombros?

Vista desde el puente antiguo de la Domstrasse con el ayuntamiento y la catedral al fondo. (1938 y 2007)

Parte norte de la ciudad vieja, el Main y el puente viejo. (1938 y 2007)

Domstrasse (1942 y 2008)

Falkenhaus, actual biblioteca de la ciudad en la plaza del mercado (1943 y 2008). Tras el bombardeo quedó en pie la primera hilera de ventanas.

Kaiserstrasse (1943 y 2008)

Fotos antiguas: Erika Groth-Schmachtenberger
Fotos actuales: samimi
Etiquetas: arquitectura, lugar, sociedad
Símbolo de vanguardia, pero símbolo sobre todo de orgullo vasco. Este santuario es especial porque fue construido entre los siglos XIX-XX y en él participaron los principales artistas vascos del momento. El lugar es increíble entre las montañas guipuzcoanas (en concreto ahí convergen las sierras de Elguea, Aitzkorri y el macizo de Aloña) muy cerca del precioso pueblo de Oñati, es perfecto para meditar y reflexionar (rezar por supuesto, para aquellos que lo hagan).


¿Y por qué este lugar? La misma historia de siempre. A un pastor se le apareció la imagen de la Virgen María en 1468 entre los espinos y exclamó "¡¿Arántzan zu?!" (entre los espinos, tú?) de ahí proviene el nombre. Los habitantes del pueblo decidieron construir el primer santuario que denominaron "Casa de María" y comenzaron a acudir a él con gran devoción. Los franciscanos llegaron en 1499 a este lugar y son los custodios del santuario desde entonces. Ignacio de Loyola pasaría una noche en
Arantzazu(1522) y desde aquí comienza su peregrinaje (no queda muy lejos el santuario de Loyola). De aquel primer santuario no queda nada, debido a varios incendios. Pero como ya he comentado, es un orgullo
para la historia vasca y había que mantenerlo. Así, en el siglo XIX se construye lo que hoy es la cripta y en el siglo XX la basílica, asó como la decoración de las paredes de la cripta.


El santuario cuenta además de con una basílica (en la que se encuentra la virgen de Arantzazu, patrona de Guipúzcoa) con cripta, un centro de interpretación, un lugar denominado "El Misterio" donde poder reflexionar muy al estilo zen y una hospedería.
La basílica tiene las puertas realizadas por Eduardo Chillida, las vidrieras por Fray Javier María de Eulate, la fachada principal por Jorge Oteiza y el pintor Lucio Muñoz se encargó de la decoración del ábside. Todo bajo el control de los arquitectos Sáenz de Oiza y Luis Laorga. Realmente impresionante es la cripta. Para aquellos que no les guste bajar a las profundidades, en este caso, no os la perdáis. Toda decorada con murales del pintor Néstor Basterretxea, es espectacular. Destaca un gran Cristo resucitado que se sitúa en el altar.
fotógrafa: samimi
Etiquetas: arquitectura, arte, historia, lugar, sociedad

Hace un par de meses leyendo la revista Aviso (habla sobre arte y ciencia en Baviera), encontré un artículo interesante en el que se discutía sobre la reconstrucción. No pude evitar acordarme de lo escuchado en mis clases de "Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico".
En la historia de la restauración se distinguían dos corrientes que nacieron a finales del siglo XIX y crearon un debate que perdura todavía hoy, la representada por el inglés John Ruskin (restauración romántica) y la del francés Viollet-le-Duc (restauración estilística).
-Viollet-le-Duc desarrolla sus ideas en una Francia en la que se ha producido la revolución, la abolición del régimen monárquico y la implantación de un régimen regido por la burguesía y la racionalidad. La quema de monumentos monárquicos o religiosos que recuerdan al pasado, hace surgir el concepto de nacional, de Patrimonio Nacional. Esa destrucción del patrimonio monárquico o religioso, ese vandalismo, no es sino la destrucción del patrimonio de todos los franceses. Esos nuevos conceptos de protesta se concretan con la creación de comisiones provinciales de monumentos dependientes de una comisión central y encargados de realizar informes sobre monumentos a restaurar o ya restaurados. Esto se exportó luego al resto de Europa.
Así Viollet-le-Duc considera que la reconstrucción total se puede llevar a cabo a partir de un fragmento mediante analogía. Es decir el arquitecto debe ponerse en el lugar del arquitecto primitivo y suponer lo que haría él; así como conocer los estilos pertenecientes a cada periodo de arte y a cada escuela para poder reconstruir cada parte una vez constatada su edad. En ocasiones también se refirió a la restauración de mantenimiento pero al contrario que Ruskin no la considera la única posible. "Restaurar es restituir un monumento a un estado completo que puede que no haya existido jamás". Digamos que ve al monumento como un documento histórico que expresa una determinada época y un determinado estilo.

- John Ruskin habla sobre la intocabilidad del pasado. En alguna ocasión hablo así de la restauración: "la restauración es la más absoluta destrucción que un edificio pueda sufrir: una destrucción tras la cual no quedan restos que reunir". El arquitecto debe elegir las formas y materiales de su obra siendo consciente de que su duración dependerá de ello, puesto que la arquitectura tiene una dimensión temporal con comienzo, historia y fin. Su educación religiosa anglicana (en contraste a Viollet le Duc) se refleja en "no nos pertenece sólo a nosotros mismos, por eso no tenemos derecho alguno a tocarlo. Pertenecen en parte a quienes lo construyeron, y en parte a las generaciones venideras". Habla por primera vez del mantenimiento "cuidad adecuadamente vuestros monumentos y no tendréis que restaurarlos". Rechaza el engaño, la falsificación y asegura que la pátina es signo del tiempo y testimonio de la vida y la autenticidad de la obra. "La antigüedad es la mayor gloria que puede alcanzar un edificio". Definiría la restauración como la conservación de la arquitectura de épocas pasadas como la más preciosa herencia."
Posteriormente el italiano Camillo Boitto (restauración científica) reconciliaría ambas posturas. Se negaría a que el paso del tiempo condene la obra como decía Ruskin, pero condenaría las reconstrucciones falsarias de Viollet, no existe una obra con unidad de estilo. Por primera vez, se admite el empleo de medios técnicos y se habla sobre la formación del restaurador, el cual debe fundamentar su obra sobre datos seguros, documentos o fuentes. "El monumento tiene un valor sobre todo de valor histórico. Si hay que intervenir hay que respetar todas las etapas del pasado y por ello, es mejor intervenir lo menos posible". Durante el siglo XX aparecerían muchos otros pensadores como Cesare Brandi que habla sobre la autenticidad de la obra, "La restauración debe realizarse sólo en caso de necesidad y debe pararse cuando comienzan las hipótesis" o Alois Riegl.

Tras este inciso para ponernos un poco en situación vuelvo al artículo de la revista. La restauración entendida como reconstrucción que actualmente se acepta por todas las corrientes de pensadores, es la de monumentos destruidos por una guerra. Alemania es un ejemplo importante, pues después de la Segunda Guerra Mundial, muchísimas ciudades quedaron totalmente destruidas. Considerando como hemos dicho otras veces, que el patrimonio representa la identidad de un pueblo, un pueblo despojado bruscamente de él, se queda vacío. Entonces aparentemente hay unanimidad en la reconstrucción de esos monumentos que sean un símbolo de unidad, de nación o de una ciudad. Es el caso de del palacio de invierno de San Petersburgo, del teatro de la Fenice en Venecia, del Alcázar de Toledo, del puente de Mostar o la más reciente reconstruida iglesia de las mujeres (Frauenkirche) de Dresden. En este último caso se conservaban algunas piezas (piedras que tenían numeradas como un puzzle), aunque aquí la autenticidad material y el valor de lo antiguo no es tan importante en relación con la pérdida de una unidad o de un símbolo preciado de identidad cultural para una comunidad.
Pero ¿cuándo se termina de reconstruir excusados en ese motivo?
La reciente polémica surgida en Alemania se debe a la reconstrucción del castillo de Berlín. El presidente de la BDA (Bundes Deutscher Architekten), Kaspar Kraemer defiende su reconstrucción ya que sin ella "se quitaría historia sustantiva testimonial del presente y llevaría a un empobrecimiento y una alteración de nuestra cultura de ciudad europea". Ya en 1992 Michael Metschies decía que "Un fantasma ronda Alemania, el fantasma de la reconstrucción".
Dice el artículo que nadie se acuerda ya de la lucha que llevó acabo el pueblo en casi todas las ciudades pidiendo la reconstrucción de sus cascos históricos. Los habitantes de la segunda y tercera generación no están todavía preparados para admitir fácilmente la destrucción de sus ciudades, la explicación es que los arquitectos modernos y los urbanistas no han conseguido en medio siglo lograr dar a los habitantes unas ciudades que les gusten. Según Rainer Haubrich ese continuo deseo de reconstruir se debe a una decepción con la arquitectura y el urbanismo moderno. Si se hubiesen creado centros en las ciudades con una maravillosa estética y sensibilidad, apenas se interesaría nadie por los edificios antiguos de la sociedad feudal.
Señala el escritor del reportaje, Prof. Dr. Winfried Nerdinger, director del museo de arquitectura de la Universidad Técnica de Munich; que el mayor problema que tienen los arquitectos modernos en el tema de la reconstrucción es su comportamiento puesto que la creación de un lenguaje arquitectónico nuevo como percepción del presente está establecido como un rechazo de las formas históricas. Y es que el genio creador del arquitecto o restaurador debería quedar en segundo plano en una buena restauración y además se debería poder diferenciar en la cercanía lo antiguo de lo restaurado; pero la frontera entre una cosa u otra es difícil de establecer.
En fin como veis un debate sin fin. En 1905 Georg Dehio decía "Conservar no restaurar".
Etiquetas: arquitectura, arte, historia

Este impresionante complejo (külliye) financiado por el sultán Süleyman fue construido entre los años 1550 y 1557 por como no, el gran arquitecto Mimar Sinan. Se considera una de sus obras maestras junto con la mezquita de Selimiye en Edirne.
Un patio exterior separaba la monumental mezquita y los dos mausoleos en los que se encuentran las tumbas del sultán Süleyman y su mujer
Haseki Hürrem, de cuatro madrasas generales. Esas cuatro madrasas estaban dedicadas a la enseñanza de las cuatro escuelas de ley sunní. Contaba con dos madrasas más, una estaba especializada en la enseñanza de la medicina y otra en el hadith. Había una escuela de Koran para los niños, un hospital, un albergue o asilo, una cocina pública, un
hammam (baño turco), caravanserai y varias tiendas. También se encuentra la tumba del creador de esta obra, a un lado del complejo.
Esta construcción tenía fines políticos y socioculturales. El hecho de que el albergue estuviese separado de la mezquita y de que la mayoría de las dependencias de ésta fueran madrasas sunníes se ve como una sumisión del sufismo al poderoso estado islámico ortodoxo y un aumento de la importancia del islam sunní durante el reinado de Süleyman. Esto tenía sus razones históricas, puesto que el sultán Süleyman sumó a sus territorios del antiguo imperio bizantino y tierras árabes de Asia y África, Mesopotamia central. Este hecho le permitió denominarse califa, pero para que el Imperio Otomano pase a ser un imperio islámico, tuvo que reformar la administración de su imperio adaptándola a la ley islámica. Por supuesto, los profesores de las madrasas, así como su líder, debían colaborar con el sultán. Después de cada plegaria de los viernes, debían compadecer frente al gran visir en su palacio, él cual les aconsejaba.
En las ceremonias religiosas se intentaba además reforzar el poder del sultán y señalar que Dios se lo había concedido. Cada viernes el sultán acudía a la ceremonia religiosa. El día empezaba con un desfile por la ciudad, una especie de procesión en la que participaban los jenízaros (la guardia personal del sultán), los cuatro pashas y demás altos cargos. Todos vestidos con sus mejores galas. El sultán era saludado por el pueblo, él cual inclinaba su cabeza a su paso. Él entraba a la mezquita por una rampa en el lado este cruzando la puerta real, mientras que su corte lo hacía por otro lado. Después de terminar la plegaria, volvería a su palacio del mismo modo que había venido.

La obra entera fue construida como un símbolo del paraíso. Desde los motivos florales de la pared, las vidrieras formadas por infinidad de cristales tintados que dejan entrar la luz divina, la blancura de las paredes así como la del minbar y el mihrab de mármol blanco que acentúan esa luminosidad, la fuente del patio que representa a la Kawthar (fuente de agua en el paraíso hasta la cual fluyen los ríos celestiales), así como las inscripciones, hablan de él. Parece ser además que este gran complejo se parece y relaciona con el templo de Salomón, personaje en el que estaba muy interesado el sultán Süleyman.
Pero ¿qué hace diferente esta impresionante obra? Realmente la mezquita por sí misma no es más que una suma de experimentos anteriores, es decir, nada nuevo. Sin embargo, los motivos arquitectónicos tradicionales son usados en una síntesis creativa y una monumentalización de formas arquitectónicas que habían sido acumuladas desde el reinado de Murad II (1421-1451). Su plano geométrico está perfectamente adaptado al terreno inclinado. 74 metros de altura y cuatro de diámetro, hacen de esta obra la más grande de Sinan. Para los otomanos la cúpula era algo muy importante. Los turcos eran nómadas de las estepas de Mongolia que vivían en yurtas, unas tiendas de filtro circulares cubiertas por una bóveda. Posteriormente se convertirían al Islam, pero esa idea de la bóveda y la cúpula quedarían en su pensamiento. En este caso Sinan construyó una gran cúpula soportada por dos medias cúpulas fijándose en
Santa Sofía. La planta era cuadrada, un círculo encerrado en un cuadrado, un símbolo antiguo turco que evoca la cúpula celestial y la Tierra. Dos grandes arcos con los tímpanos abiertos por 23 ventanas sostienen la cúpula por los lados norte y sur. Los cuatro enormes pilares sobre los que se asientan están reforzados por contrafuertes integrados en los muros como un simple elemento decorativo. Todo esto permite tener una gran sala para la oración de 70X61m, bajo la cúpula de más de 26m de diámetro y casi 50 de alto.

Tiene una especie de efecto simbólico al que contribuyen su enorme escala, su piedra multicolor y sus cuatro minaretes. Hemos hablado de ese terreno inclinado en el que se encuentra, y es que está situada en la tercera colina más alta de Estambul. Desde ella se puede contemplar el Cuerno de Oro, el Bósforo, el Palacio Topkapi, Üsküdar, Galata; en definitiva, domina la ciudad.
Desgraciadamente poco queda de la decoración original. Un incendio en 1660 y un terremoto en 1766, acabaron con ella. En el siglo XIX fue redecorada en un estilo horrible barroco-rococo de carácter europeo por Fossati. Sin embargo, esto se tapó y durante 1959 y 1969 se volvió a decorar siguiendo el estilo original y utilizando como ejemplo diseños de esa época de Süleyman.
Fuente: The Süleymaniye Complex in Istanbul: An Interpretation. Gülru Necipoğlu-Kafadar. 1985.
Fotos: samimi
Etiquetas: arquitectura, arte, lugar

Hace casi ocho meses que escribí al gobierno turco pidiendo información sobre esta casa, propietario, fecha de construcción, etc. La maravillosa burocracia turca (todas son parecidas) habrá llevado mi carta a un buzón sin fondo. Tras una primera respuesta por su parte diciendo que no era de su competencia y mandándome a otros dos organismos a los cuales escribí, la investigación se quedó ahí.
Esta bonita casa otomana de madera de finales del siglo XIX o primeros del siglo XX, se encuentra situada en la colina de Pera, antiguo barro genovés de Constantinopla y actual Beyoğlu. Es éste un barrio en el que pese a lo conquista otomana continuó siendo habitado por europeos, hasta que éstos comenzaron a abandonar la ciudad a principios de siglo XX con el fin del Imperio Otomano y se establecieron los campesinos pobres procedentes de pueblecitos de Anatolia. El barrio fue perdiendo su esplendor hasta convertirse en lugar de pobreza y de marginación. Un plan del ayuntamiento desde 1990 ha ido permitiendo que la zona se convierta en lo más cosmopolita de Estambul, curiosamente, aunque realmente una cosa es la calle İstiklal Caddesi y otras son las boca calles.
Supongo que hay otros barrios como el de Fener, Balat o Süleymaniye donde la concentración de estas casas, permite una restauración más rentable y vistosa. No quiero recordar la restauración o debería decir total reconstrucción de las casitas otomanas (ya no tienen nada de otomanas) de madera de al lado de Sultanahmet convertidas en hostales y pensiones turísticas. Teniendo todo esto en cuenta sigo pensando que esta casa merece que se la atienda.

Hablar de estilo otomano puede resultar poco preciso. El Imperio Otomano abarcó un amplio territorio, por ello, bajo él convivieron muchas culturas que se fueron entremezclando. Habrá casas otomanas de madera en Bulgaria, en Anatolia, en Estambul, en Bosnia y probablemente serán parecidas y diferentes a la vez. Según Marice Cerasi, profesor de diseño arquitectónico en la Facultad de Arquitectura de Génova, es posible que los tejados de tejas y de pendiente provinieran de la arquitectura Bizantina, las hileras de doble ventana de Persia, el espacio para las habitaciones centrado y simétrico, así como la decoración de los techos, coincide con el gusto de la antigua Tracia y de los nómadas turcos. La organización de las habitaciones puede originarse en las ciudades del Cáucaso y de Asia Central.

La casa tiene tres plantas de madera con hileras de ventanas simétricas y continuas. El tejado es de tejas. Las láminas de madera se disponen de manera horizontal. Probablemente estuviera rodeada por un jardín. La planta inferior estaba compuesta por un gran salón central rodeado de pequeñas habitaciones que servían de cocina, habitaciones de invitados y de baño.El gran salón accesible desde cualquier habitación estaba separado de las demás por arcos o columnas, que daban a su vez independencia a las distintas habitaciones. La planta superior tenía las habitaciones de los propietarios de la casa, era la zona para vivir. El método de trabajo de la madera era peculiar debido a que los materiales se usaban con un tamaño estándar y se realizaba una transposición horizontal de los puntales verticales que permitía reducir el momento estático en las vigas y la cantidad de madera necesaria para la construcción.
Las casas otomanas estaban más bien asociadas con una cultura que con un credo determinado, aunque sí se podría decir que en la mayoría de las casas de Estambul y Bursa, vivían familias musulmanas. Por ello, en esos casos, el piso de arriba tenía las habitaciones privadas y abajo estaba el selamlık (habitaciones para invitados). No existían los sótanos como lugar para guardar provisiones, como muestra de que a los turcos les disgustaban los espacios y estructuras subterráneas.
fotos: samimi
Etiquetas: arquitectura, arte
Hemos hablado de la joya que es
Santa Sofía, pero enfrente de ella, desafiante se encuentra otra gran joya, la Mezquita Azul (Sultanahmet camii), separadas solamente por un jardín verde y una fuente, que sirven de campo para albergar el duelo, y un poco más de mil años de historia entre ellas.

Sultanahmet camii fue construida durante el reinado del sultán Ahmet I (1603 - 1617) entre 1609 y 1616. Construida por un discípulo del arquitecto Mimar Sultan encargado de construir los minaretes de Aga Sophia, Mehmet Ağa. Junto a ella, se edificó una madraza, un asilo, un lugar para la venta de artesanía, un kervansaray, una fuente y un külliye (complejo social y religioso) donde está enterrado el sultán Ahmet I, el cual murió muy joven, a los veintiocho años de edad, tan sólo unas semanas después de que fuera inaugurada la mezquita. El lugar elegido para la mezquita fue el centro de la ciudad, donde antiguamente hubo un hipódromo romano (todavía hoy se le llama el Hipódromo), porque estaba cerca del palacio Topkapi donde vivía la familia imperial. Las malas lenguas dicen que el sultán quiso construir algo más bello que Santa Sofía, pero de origen otomano y quiso así enfrentarla a ésta. Por mi parte, son ambas de gran belleza, no comparables diría yo.
Los materiales de construcción y la decoración del edificio se realizaron con gran esmero. 21.043 azulejos de color azul en su mayor parte (también hay verdes) y que le han dado el nombre de Mezquita Azul; las alfombras de cientos de metros cuadrados tejidas en los telares imperiales, los cristales de las lámparas de aceite traídas del extranjero...
Existen cinco puertas para entrar al patio exterior de la mezquita. El patio de delante, al que se accede por unas escaleras, tiene cinco entradas. En el lado norte, debajo del patio interior, se encuentra la fuente de abluciones. La fuente de abluciones o şardivan es de forma hexagonal con seis columnas de granito que forman el peristilo, siete a un lado y ocho al otro con treinta pequeñas cúpulas.

La única mezquita de Turquía que posee seis minaretes que es el súmmum en importancia de las mezquitas otomanas. Los cuatro minaretes de las esquinas tienen cada uno tres balcones, los del patio sólo dos. Según la leyenda, el Sultán Ahmet I le pidió al arquitecto una mezquita con minaretes de oro, pero debido al alto coste éste prefirió aumentar el número hasta seis.
El edificio contemplado desde fuera da una impresión elegante que no se espera de su gran tamaño. La cúpula central y las semicúpulas tienen una extraordinaria armonía. Todas las esquinas y los bordes están redondeados con el fin de crear una imagen más armónica. Los pilares dentro del edificio forman un conjunto cuya pesadez está hábilmente suavizada. En la mezquita hay 260 ventanas. Los cristales que las cubrían no han llegado hasta nuestro días. La cúpula de 23.5 m de diámetro y 43 de altura descansa sobre cuatro arcos ojivales y cuatro pechinas planas; la sostienen cuatro enormes columnas de cinco metros de diámetro, divididas a media altura por un anillo. La piedra negra situada en el mihrab fue traída de Kaaba. Al lado del mihrab se encuentra el minbar (púlpito desde donde se dan los sermones), bello ejemplo de la escultura otomana.

fotos: samimi, salvo la primera
La Müezzin Mahfili,situada dentro del minbar, es una copia de La Meca. En la parte izquierda se encuentra la Hünkar Mahfili o galería imperial, lugar donde rezaba el sultán. La caligrafías que rodean y decoran la cúpula, semicúpulas y columnas (también hay algunas en Santa Sofía) contienen versículos del Corán y sentencias del profeta Mahoma. Las alfombras originales fueron sustituidas por otras de menos valor, pues son pisadas por miles de personas.
Excepto en la pared de la Kibla, en las otras paredes se abren las tres galerías dedicadas al uso de las mujeres y a las reuniones religiosas. Al nordeste de la mezquita se halla el gran Türbe (mausoleo de imperial), cuadrado con un patio delante, construido por el Sultán Osman II, hijo de Sultán Ahmet I. Aquí yacen Ahmet I, su esposa Kösem Maypeyker y tres de sus hijos Osman II, Murat IV y el príncipe Beyazit.
fuente:guía de Turquía, Gobierno Turco.
Etiquetas: arquitectura, arte, historia, lugar
La Basílica de Santa Sofía, actualmente museo, es la obra más grande y sagrada del Imperio Bizantino. Fue utilizada como iglesia durante más de novecientos años, desde su construcción en el año 537 hasta la conquista de Constantinopla (actual Estambul) en 1453 por lo otomanos. Desde esa fecha se utilizó como mezquita hasta 1934 cuando tras una costosa restauración por orden de Mustafa Kemal Atatürk en la que se sacaron a la luz los mosaicos bizantinos que habían sido descubiertos en 1750, se convirtió en museo.

Ya en el año 360 el emperador Constantino hizo construir en el centro de la ciudad, en el mismo lugar donde se eleva Santa Sofía, una iglesia con el nombre de "Megale Ekklesia". Sin embargo, esa construcción de madera se quemó en un incendio en el 404 y sobre ella fue construida una iglesia más grande y resistente entre los años 404 a 406 por el arquitecto Rufinos y fue inaugurada el 10 de octubre de 416.
Este edificio de tres naves tuvo como mecenas al emperador Teodasios. Todavía se pueden ver restos de su base, escaleras y un friso con relieves de ovejas delante del museo, el resto fue destruido por los opositores del emperador durante la
insurrección de Nika en el 532.
El emperador Justiniano, recuperó el poder tras la insurrección y mandó construir la actual iglesia. Los dos arquitectos más famosos de la época, Anthemios de Tralles e Isidoro de Mileto, fueron los responsables de su construcción, la cual empezó en el año 532 y duró casi seis años. El emperador quería superar con esta obra el esplendor del templo de Salomón de Jerusalén. Lamentablemente los tesoros de Santa Sofía o Aga Sofía (sabiduría sagrada) fueron saqueados por el ejército de la III cruzada en 1204 y la mayor parte de los mosaicos de pan de oro del suelo fueron destruidos. Una muestra de lo maravillosas que son las guerras.

Como hemos dicho el 3 de Julio de 1453 el imperio bizantino llegó a su fin, con la conquista por parte del imperio otomano a manos de Fatih Sultan Mehmet, de la ciudad. Éste rezó allí y construyó un mihrab, señalando la dirección de la Kaaba, en la Meca; en una de las esquinas detrás de la iglesia, un minarete de ladrillo y en lugar del monasterio para monjes, delante del edificio una madraza (escuela canónica) con un patio y una cisterna para unos 150 alumnos. Los mosaicos fueron recubiertos por una fina capa de cal y las cruces de las paredes arrancadas. De este modo la antigua basílica bizantina paso a ser una gran mezquita otomana, eso sí costándole una gran fortuna al sultán. Al minarete construido en el siglo XV, le siguieron otros dos construidos en el siglo XVI por el arquitecto Mimar Sinan.

fotos: samimi
Fue restaurada dos veces en el siglo XIX, todavía bajo poder otomano, y durante la República ya en el siglo XX. Es la primera construcción que se realizó con base cuadrada de gran tamaño cubierta por una cúpula central y dos pequeñas semicúpulas. La cuarta iglesia más grande del mundo en nuestros días, precedida por San Pablo en Londrés, San Pedro en Roma y el Duomo en Milán.
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