Reconstrucción ¿sí o no?

En la historia de la restauración se distinguían dos corrientes que nacieron a finales del siglo XIX y crearon un debate que perdura todavía hoy, la representada por el inglés John Ruskin (restauración romántica) y la del francés Viollet-le-Duc (restauración estilística).
-Viollet-le-Duc desarrolla sus ideas en una Francia en la que se ha producido la revolución, la abolición del régimen monárquico y la implantación de un régimen regido por la burguesía y la racionalidad. La quema de monumentos monárquicos o religiosos que recuerdan al pasado, hace surgir el concepto de nacional, de Patrimonio Nacional. Esa destrucción del patrimonio monárquico o religioso, ese vandalismo, no es sino la destrucción del patrimonio de todos los franceses. Esos nuevos conceptos de protesta se concretan con la creación de comisiones provinciales de monumentos dependientes de una comisión central y encargados de realizar informes sobre monumentos a restaurar o ya restaurados. Esto se exportó luego al resto de Europa.
Así Viollet-le-Duc considera que la reconstrucción total se puede llevar a cabo a partir de un fragmento mediante analogía. Es decir el arquitecto debe ponerse en el lugar del arquitecto primitivo y suponer lo que haría él; así como conocer los estilos pertenecientes a cada periodo de arte y a cada escuela para poder reconstruir cada parte una vez constatada su edad. En ocasiones también se refirió a la restauración de mantenimiento pero al contrario que Ruskin no la considera la única posible. "Restaurar es restituir un monumento a un estado completo que puede que no haya existido jamás". Digamos que ve al monumento como un documento histórico que expresa una determinada época y un determinado estilo.

- John Ruskin habla sobre la intocabilidad del pasado. En alguna ocasión hablo así de la restauración: "la restauración es la más absoluta destrucción que un edificio pueda sufrir: una destrucción tras la cual no quedan restos que reunir". El arquitecto debe elegir las formas y materiales de su obra siendo consciente de que su duración dependerá de ello, puesto que la arquitectura tiene una dimensión temporal con comienzo, historia y fin. Su educación religiosa anglicana (en contraste a Viollet le Duc) se refleja en "no nos pertenece sólo a nosotros mismos, por eso no tenemos derecho alguno a tocarlo. Pertenecen en parte a quienes lo construyeron, y en parte a las generaciones venideras". Habla por primera vez del mantenimiento "cuidad adecuadamente vuestros monumentos y no tendréis que restaurarlos". Rechaza el engaño, la falsificación y asegura que la pátina es signo del tiempo y testimonio de la vida y la autenticidad de la obra. "La antigüedad es la mayor gloria que puede alcanzar un edificio". Definiría la restauración como la conservación de la arquitectura de épocas pasadas como la más preciosa herencia."
Posteriormente el italiano Camillo Boitto (restauración científica) reconciliaría ambas posturas. Se negaría a que el paso del tiempo condene la obra como decía Ruskin, pero condenaría las reconstrucciones falsarias de Viollet, no existe una obra con unidad de estilo. Por primera vez, se admite el empleo de medios técnicos y se habla sobre la formación del restaurador, el cual debe fundamentar su obra sobre datos seguros, documentos o fuentes. "El monumento tiene un valor sobre todo de valor histórico. Si hay que intervenir hay que respetar todas las etapas del pasado y por ello, es mejor intervenir lo menos posible". Durante el siglo XX aparecerían muchos otros pensadores como Cesare Brandi que habla sobre la autenticidad de la obra, "La restauración debe realizarse sólo en caso de necesidad y debe pararse cuando comienzan las hipótesis" o Alois Riegl.

Pero ¿cuándo se termina de reconstruir excusados en ese motivo? La reciente polémica surgida en Alemania se debe a la reconstrucción del castillo de Berlín. El presidente de la BDA (Bundes Deutscher Architekten), Kaspar Kraemer defiende su reconstrucción ya que sin ella "se quitaría historia sustantiva testimonial del presente y llevaría a un empobrecimiento y una alteración de nuestra cultura de ciudad europea". Ya en 1992 Michael Metschies decía que "Un fantasma ronda Alemania, el fantasma de la reconstrucción".
Dice el artículo que nadie se acuerda ya de la lucha que llevó acabo el pueblo en casi todas las ciudades pidiendo la reconstrucción de sus cascos históricos. Los habitantes de la segunda y tercera generación no están todavía preparados para admitir fácilmente la destrucción de sus ciudades, la explicación es que los arquitectos modernos y los urbanistas no han conseguido en medio siglo lograr dar a los habitantes unas ciudades que les gusten. Según Rainer Haubrich ese continuo deseo de reconstruir se debe a una decepción con la arquitectura y el urbanismo moderno. Si se hubiesen creado centros en las ciudades con una maravillosa estética y sensibilidad, apenas se interesaría nadie por los edificios antiguos de la sociedad feudal.
Señala el escritor del reportaje, Prof. Dr. Winfried Nerdinger, director del museo de arquitectura de la Universidad Técnica de Munich; que el mayor problema que tienen los arquitectos modernos en el tema de la reconstrucción es su comportamiento puesto que la creación de un lenguaje arquitectónico nuevo como percepción del presente está establecido como un rechazo de las formas históricas. Y es que el genio creador del arquitecto o restaurador debería quedar en segundo plano en una buena restauración y además se debería poder diferenciar en la cercanía lo antiguo de lo restaurado; pero la frontera entre una cosa u otra es difícil de establecer.
En fin como veis un debate sin fin. En 1905 Georg Dehio decía "Conservar no restaurar".
Etiquetas: arquitectura, arte, historia
interesante 'tocho' :-)
y es verdad, la fiebre esa es cíclica, ahora reconstrucción imitando o para que parezca el original, luego reconstrucción destacando que no es el original, luego otra vez... así pasó con el teatro romano de Sagunto, no? reconstrucción.. ahora quieren tirar lo reconstruido (mejor dicho, hay una sentencia judicial que así lo ordena)...
reconozco el puente de Mostar en la foto! qué mal cuerpo se le pone a uno paseando por Mostar
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Javifields |
20:10
Gracias por leerte el "tocho". El gobierno de la Comunidad Valenciana aprobó en su momento la construcción de la caja escénica que querían hacer los arquitectos. Asentaron además hormigón con las piedras antiguas algo que esta prohibido por las Cartas Internacionales.
En resumen la restauración del Teatro romano de Sagunto fue excesiva y arquitectónicamente sobredimensionada. Además se han perdido las antiguas vistas, puesto que las tapan la caja escénica y el museo construido. Como dices tú el Tribunal Supremo ha declarado ilegal la restauración, así que probablemente tendrá que tirarlo.
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samimi |
23:27
Hola!!!!
Ya te has vuelto a Alemania?
No hace mucho leí un articulo sobre la reconstruccion del palacio imperial de Berlin, que se titulaba con bastante sorna: ¿Cuando vuelve el emperador?.
Pero bueno ya se sabe, todo sea por borrar del mapa los simbolos de aquellos que ganaron la II Guerra Mundial, liberando territorios desde Stalingrado a Berlin.
Bueno voy a estudiar un ratillo y tu aprovecha el bien el tiempo que ya te queda poco de erasmus, que los dias se pasan rapidamente.
Un abrazo
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Anónimo |
11:15